Qué es resiliencia | Ejemplos y características de una persona resiliente

¿Qué es resiliencia? De acuerdo con la definición de la RAE la resiliencia es la capacidad del ser humano de asumir situaciones límite y sobreponerse a ellas. Es decir, que una persona resiliente ve los problemas como oportunidades de crecimiento. 

Cuando alguien afronta un problema siempre hay dos opciones: dejarnos vencer o luchar contra ese problema o circunstancia y salir fortalecido.De esta forma las personas resilientes no solo son capaces de sobreponerse a las adversidades, sino que van un paso más allá y utilizan esas situaciones para crecer y desarrollar al máximo su potencial.

Qué es resiliencia | Ejemplos y características de una persona resiliente

Las personas resilientes no nacen, se hacen.

La resiliencia no es una cualidad innata, no está impresa en nuestros genes, aunque sí puede haber una tendencia genética que puede predisponer a tener un “buen carácter”. La resiliencia es algo que todos  podemos desarrollar a lo largo de la vida.

Características de una persona resiliente

  • Son modestas. Saben cuáles son sus principales fortalezas y habilidades, así como sus limitaciones y defectos.
  • Confían en sus capacidades. El resiliente no cae en un exceso de confianza, pero es consciente de lo que es capaz de hacer. Por lo tanto, se siente segura de sí misma y acepta el trabajo de equipo.
  • Asumen las dificultades como una oportunidad para aprender. Estas personas asumen las crisis como una oportunidad para generar un cambio, para aprender y crecer. Saben que esos momentos no serán eternos y que su futuro dependerá de la manera en que reaccionen.
  • Son objetivas. Al ser conscientes de que nada es completamente positivo ni negativo, se esfuerzan por centrarse en los aspectos positivos y disfrutan de los retos.
  • No intentan controlar las situaciones, sino sus emociones. Saben que es imposible controlar todas las situaciones, han aprendido a lidiar con la incertidumbre y se sienten cómodos aunque no tengan el control.
  • Son positivas y de buen humor.  La risa es su mejor aliada porque les ayuda a mantenerse optimistas y, sobre todo, les permite enfocarse en los aspectos positivos de las situaciones.
  • Son flexibles. Estas personas no se cierran al cambio y siempre están dispuestas a valorar diferentes alternativas, sin aferrarse obsesivamente a sus planes iniciales o a una única solución.

Resiliencia ejemplos. 

  • Superación de un proceso de cambio. 
  • Amor no correspondido.
  • Catástrofes naturales.
  • Superación de la enfermedad o la muerte de un ser querido.
  • Desempleo.
  • Problemas familiares.